lunes, 18 de febrero de 2013

El imperio de la vergüenza


UNICEF ha evaluado en 4.000 el número de bebés que mueren cada día por la ingestión de leche en polvo mezclada con un agua insalubre o administrada en biberones sucios. Si se hubieran alimentado con leche materna estarían vivos.

En África, las grandes multinacionales de la alimentación como Nestlé promueven la leche en polvo anunciándola en inmensos carteles en los que se ve a mujeres negras con sus bebés en brazos y en los que se puede leer: “Por el bien de tu hijo, dale leche en polvo”. A menudo, un rostro blanco sonríe en segundo plano, dando a entender que todas las madres blancas dan leche en polvo a sus hijos.

Dado el prestigio del que gozan en África los productos y los hábitos de consumo de los blancos, muchas mujeres africanas totalmente sanas, se ven influenciadas por este tipo de publicidad y dejan de dar de mamar a sus hijos para comprar, con su escaso dinero, unas cucharadas de leche en polvo en el mercado, ya que no se pueden permitir el lujo de comprar latas enteras.

Esta leche en polvo es mezclada con agua que, dada la dificultad de encontrar agua potable, en un 80% de los casos está contaminada.

De esta forma, el bebé no solo no podrá disfrutar de los efectos inmunitarios de la leche materna y no recibirá la cantidad de leche necesaria, sino que pronto sufrirá diarreas que acabarán en muchos casos con la muerte.

Algunos estudios realizados en África y América Latina revelan que, los médicos y enfermeras de los hospitales, son objeto de un acoso constante por parte de los agentes de algunos fabricantes de leche en polvo, dando como resultado que, en muchos hospitales, los bebés son alimentados con biberón desde que nacen.

En algunas maternidades africanas, el reparto de biberones es gratuito. Cuando la madre vuelve a casa recibe también gratis una o dos latas de leche en polvo. Luego la distribución se interrumpe bruscamente y la madre, que ya no puede dar de mamar a su hijo porque no tiene leche, en una situación extrema tiene que hacer lo imposible para conseguir comprar unas cuantas cucharadas de leche en polvo que tendrá que diluir en el agua contaminada del pozo o del charco que tenga más cercano.


Todos los datos han sido obtenidos del libro “El imperio de la vergüenza” de JAN ZIEGLER, Relator Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación.